𝐏𝐄𝐑𝐒𝐎𝐍𝐀𝐋𝐈𝐃𝐀𝐃𝐄𝐒 𝐑𝐔𝐌𝐀𝐍𝐀𝐒

𝐂𝐞𝐥𝐥𝐚 𝐃𝐄𝐋𝐀𝐕𝐑𝐀𝐍𝐂𝐄𝐀 (15 de diciembre de 1887 – 9 de agosto de 1991) fue una destacada pianista, escritora y profesora, una de las más complejas, interesantes y longevas personalidades de nuestra cultura, siendo la única artista rumana que acudió a su propio centenario. Nació en la época de la monarquía, sobrevivió al régimen comunista y murió a los 104 años, después de haber visto los primeros pasos de Rumanía hacia la democracia. Nació un día como hoy, hace 135 años.

Hija del escritor Barbu Ştefănescu Delavrancea, Cella tuvo una relación con el gran dramaturgo rumano Ion Luca Caragiale, cuando ella tenía 25 años y él 60. Fue también el gran amor del filósofo Nae Ionescu, conoció a Brâncuşi y tocó junto a George Enescu.

Afirmaba que su longevidad se debía a la ausencia de las enfermedades que matan el alma: los celos, la envidia y el orgullo. Encontramos su vida contada de manera excepcional en sus memorias, “De un siglo de vida”.

“Un niño prodigio que doma un monstruo salvaje: el Arte”, dijo Caragiale. Con tres años empezó a estudiar música y con ocho ya daba conciertos. Antes de la adolescencia ya hablaba con fluidez el alemán y el francés.

Cella fue no solo una gran pianista, sino también una ilustre pedagoga, impartiendo clases de piano en el Conservatorio de Bucarest. Escribió libros y crónicas musicales y tuvo como alumnos a los pianistas Dan Grigore y Radu Lupu. Con Dan Grigore tocó en su centenario, en 1988.

Delavrancea dio su último recital público, ofreciendo seis bises, a la edad de 103 años, siendo una de las pianistas profesionales más ancianas del mundo hasta el momento, según la World Record Academy.

Murió el 9 de agosto de 1991, con 104 años.

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